
Hola.
(Nota: la ilustración es un regalo de nuestra amiga Rosana Crespo)

Impresionante videoclip de esta banda a seguir (buscad videos que son todos buenísimos, aparte de las magníficas canciones y letras). Parodian casi todos los videoclips que conocemos, incluso alguno de ellos mismos.
Humor, eso es lo que le falta a este puto país, donde creemos que somos divertidos y lo que en realidad nos gusta es reirnos del prójimo y nunca de nosotros mismos.
Traigo aquí, en una pausa de la grabación (duros días, gratificantes días) esta canción, que nos marcó una temporada. La letra es fantástica (aparte del abuso de participios en "ao", amargao, derrotao), un canto a la amistad y al buen rollo, con esa cenita al aire libre.
Es un tipo al que sigo desde mi niñez, autor de algunas de las canciones de Tequila, letrista de Los Rodríguez y de algunos temas de Abuelos de la Nada, Calamaro y otros. Creo que es co-propietario de la sala Sidecar de la Plaza Real de BCN, donde lo vi tocar hace más de diez años una noche.
Este ("Un hombre feo"), es su disco más recomendable, con colaboraciones de sus amigos argentinos, y el que más éxito le dio. Si lo encontráis, pilladme una copia.
Hacia el final de siglo XX, un amigo que vivía en Zaragoza nos pasó este disco y todos flipamos. Era maravilloso, nuevo, arriesgado. Yo que no soy amante de nacionalismos, vi que el tipo sólo con su música había escarbado hasta montar casi una ideología nacionalista aragonesa con su música. Un nacionalismo, eso sí, basado en el amor a la tierra, a sus costumbres y hasta a sus miserias.
El videoclip sintetiza un poco todo eso, quizá demasiado iconoclasta, pero de eso precisamente va...
Ayer era el April Fool's day, algo así como el día de los inocentes del mundo anglosajón, donde, entre otras cosas, se cuelan noticias imposibles en los diarios. Una excusa para colgar el video de esta maravillosa canción de Rufus que me tiene últimamente obsesionado.
Hace cosa de un mes terminamos cenando en el bar de un compañero cantautor y sin embargo amigo, antaño relacionado con una estrella mediática, televisiva y hoy vicepresidente de una de las cadenas nacionales más nuevas.
En su acogedor bar hay mesas, una barra, aseos, una guitarra, discos, libros, cuadros y su amplia sonrisa.
Sonó esta magnífica canción de este cantautor canadiense que yo tuve que admitir (avergonzado) no conocer. Y desde entonces, me vuelvo loco con su musicalidad, su simpleza, su claridad, sus canciones entre el soul, la americana y ese algo más que te araña el corazón.
Preciosa pieza de apenas un minuto para anunciar un ciclo en TCM, pero que me hace volver (como cada cierto tiempo) a ese estado de ánimo que todos deberíamos tener de exprimir la vida al máximo, disfutar un poco de todo y no dejarse nada en el tintero antes de marcharse de este mundo.
Curioso videoclip. Todos los beatlelómanos que hemos ido a Londres lo hemos hecho, ¿no?
A ver si un día de estos, encuentro la foto.